“Tú eres mi hermano del alma, realmente un amigo. Que en todo camino y jornada está siempre conmigo. […] Aquel que me da su amistad, su respeto y cariño. Recuerdo que juntos pasamos muy duros momentos, y tú no cambiaste por fuertes que fueran los vientos. Es tu corazón una casa de puertas abiertas.
En ciertos momentos difíciles que hay en la vida, buscamos a quien nos ayude a encontrar la salida. Y aquella palabra de fuerza y de fe que me has dado, me da la certeza que siempre estuviste a mi lado. Tú eres mi amigo del alma en toda jornada, sonrisa y abrazo festivo a cada llegada. Me dices verdades tan grandes con frases abiertas.
Tú eres, realmente, el más cierto en horas inciertas…” (Roberto Carlos).
Nunca se diluye, ni renuncia a ti o te niega, ni en público ni en privado. Defiende tu amistad, no la oculta, la reivindica. Nunca se da por vencido. Es ejemplo de coherencia y no muestras disonancias por ego.
Con él siempre eres tú mismo, logrando que aflore la esencia de tu mejor versión. Es comprensivo, te atiende y entiende, asume tus diferencias y te acepta holísticamente. Respeta tu libertad e idiosincrasia, no busca ser igual que tú, ni hacerte como él. No le hace falta, porque ser distintos es ser los dos.
Alimenta y nutre en la interacción personal, creciendo y creando contigo raíces y alas. Es salud física, psíquica y emocional. Potencia y no condiciona, enriquece positivamente, duplicando alegrías y dividiendo angustias.
Es empático y se sabe poner en tus “zapatos”. No busca ser perfecto, sino ser amigo y es amigo, siéndolo. No sólo te manifiesta sus sentimientos, sino que te los hace sentir.
Existen muchos TIPOS de amor, el de la AMISTAD es uno de los más importantes y difíciles de encontrar. Hoy quiero levantar la VOZ por este GRAN AMOR.
L a amistad es un SENTIMIENTO que atraviesa el alma y trasciende el concepto de tiempo, distancia, espacios y fronteras. No tiene FECHA de aniversario, se celebra todos los días y ama en todos los momentos. Con ella, nunca hay soledad y resplandece, incluso más, en la oscuridad.
Son dos corazones que se “funden” en uno.
Es “encuentro” y “comunión” compartida y se manifiesta con y en todo, porque ES UN TODO: “palabras, miradas, abrazos, sonrisas, gestos…”, siendo, uno de los grandes PILARES en la vida de los seres humanos.
A veces, la VIDA TE SORPRENDE y a mí hace años lo hizo, porque me “regaló” un gran TESORO, el de la AMISTAD. Cada uno/a de nosotros/as, mostramos lo que somos en/con los amigos/as que tenemos.
Un AMIGO es el que no habla nunca con silencios insensibles o indiferentes, y se expresa, sin necesidad de fingir, con verdad serena y sincera, y sin ciclotimias o artificios. No aconseja o imparte, sino que comparte. No sólo guía, además ilumina. Es certidumbre y certeza, consuelo y complicidad, lealtad y honestidad, en lo bueno y en lo malo.
No aparece de vez en cuando, siempre está contigo. Es compañero incondicional y fraternal de viaje, te acompaña y camina a tu lado. Siempre acude, sin necesidad de gritar su nombre. Se interesa y preocupa, incluso más que por tu simple destino exterior, por tu destino interior.
Es generoso y altruista, sin exigir o esperar recibir. No da, comparte dándose. Es confidente, ayuda y apoyo solidario. Nunca hace balances, ni te ve como inversión. Tus éxitos son los suyos, los hace propios. Se interesa por ti y se implica en tu vida.
Vive y convive, crece y madura contigo. Te escucha con el corazón y con él siempre se puede pensar en voz alta. Noble y sincero, no le hace falta engañar o maquillar las cosas. Regala atención, confianza y compromiso.
No aparece de vez en cuando, siempre está contigo. Es compañero incondicional y fraternal de viaje, te acompaña y camina a tu lado. Siempre acude, sin necesidad de gritar su nombre. Se interesa y preocupa, incluso más que por tu simple destino exterior, por tu destino interior.
Es generoso y altruista, sin exigir o esperar recibir. No da, comparte dándose. Es confidente, ayuda y apoyo solidario. Nunca hace balances, ni te ve como inversión. Tus éxitos son los suyos, los hace propios. Se interesa por ti y se implica en tu vida.
Vive y convive, crece y madura contigo. Te escucha con el corazón y con él siempre se puede pensar en voz alta. Noble y sincero, no le hace falta engañar o maquillar las cosas. Regala atención, confianza y compromiso.
Nunca se diluye, ni renuncia a ti o te niega, ni en público ni en privado. Defiende tu amistad, no la oculta, la reivindica. Nunca se da por vencido. Es ejemplo de coherencia y no muestras disonancias por ego.
Con él siempre eres tú mismo, logrando que aflore la esencia de tu mejor versión. Es comprensivo, te atiende y entiende, asume tus diferencias y te acepta holísticamente. Respeta tu libertad e idiosincrasia, no busca ser igual que tú, ni hacerte como él. No le hace falta, porque ser distintos es ser los dos.
Alimenta y nutre en la interacción personal, creciendo y creando contigo raíces y alas. Es salud física, psíquica y emocional. Potencia y no condiciona, enriquece positivamente, duplicando alegrías y dividiendo angustias.
Es empático y se sabe poner en tus “zapatos”. No busca ser perfecto, sino ser amigo y es amigo, siéndolo. No sólo te manifiesta sus sentimientos, sino que te los hace sentir.
Así es MI AMIG@, MI MEJOR AMIG@, MI AMIG@ MÁS QUERID@. Él/Ella es todo esto y mucho más. Decir amig@, es decir, con mayúsculas… su NOMBRE.
“Por eso te digo, que es bueno así sentir, que yo tengo
un GRAN AMIGO” (R.C).
¡Muchas Gracias, AMIGO/A!
Por/para siempre TUYO/A.

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