jueves, 23 de febrero de 2017

ODA a la AMISTAD por Bartolomé Martínez

“Tú eres mi hermano del alma, realmente un amigo. Que en todo camino y jornada está siempre conmigo. […] Aquel que me da su amistad, su respeto y cariño. Recuerdo que juntos pasamos muy duros momentos, y tú no cambiaste por fuertes que fueran los vientos. Es tu corazón una casa de puertas abiertas. 

En ciertos momentos difíciles que hay en la vida, buscamos a quien nos ayude a encontrar la salida. Y aquella palabra de fuerza y de fe que me has dado, me da la certeza que siempre estuviste a mi lado. Tú eres mi amigo del alma en toda jornada, sonrisa y abrazo festivo a cada llegada. Me dices verdades tan grandes con frases abiertas.

Tú eres, realmente, el más cierto en horas inciertas…” (Roberto Carlos).

Existen muchos TIPOS de amor, el de la AMISTAD es uno de los más importantes y difíciles de encontrar. Hoy quiero levantar la VOZ por este GRAN AMOR.

La amistad es un SENTIMIENTO que atraviesa el alma y trasciende el concepto de tiempo, distancia, espacios y fronteras. No tiene FECHA de aniversario, se celebra todos los días y ama en todos los momentos. Con ella, nunca hay soledad y resplandece, incluso más, en la oscuridad.

Son dos corazones que se “funden” en uno.

Es “encuentro” y “comunión” compartida y se manifiesta con y en todo, porque ES UN TODO: “palabras, miradas, abrazos, sonrisas, gestos…”, siendo, uno de los grandes PILARES en la vida de los seres humanos.

A veces, la VIDA TE SORPRENDE y a mí hace años lo hizo, porque me “regaló” un gran TESORO, el de la AMISTAD. Cada uno/a de nosotros/as, mostramos lo que somos en/con los amigos/as que tenemos.

Un AMIGO es el que no habla nunca con silencios insensibles o indiferentes, y se expresa, sin necesidad de fingir, con verdad serena y sincera, y sin ciclotimias o artificios. No aconseja o imparte, sino que comparte. No sólo guía, además ilumina. Es certidumbre y certeza, consuelo y complicidad, lealtad y honestidad, en lo bueno y en lo malo.

No aparece de vez en cuando, siempre está contigo. Es compañero incondicional y fraternal de viaje, te acompaña y camina a tu lado. Siempre acude, sin necesidad de gritar su nombre. Se interesa y preocupa, incluso más que por tu simple destino exterior, por tu destino interior.

Es generoso y altruista, sin exigir o esperar recibir. No da, comparte dándose. Es confidente, ayuda y apoyo solidario. Nunca hace balances, ni te ve como inversión. Tus éxitos son los suyos, los hace propios. Se interesa por ti y se implica en tu vida.

Vive y convive, crece y madura contigo. Te escucha con el corazón y con él siempre se puede pensar en voz alta. Noble y sincero, no le hace falta engañar o maquillar las cosas. Regala atención, confianza y compromiso.

Nunca se diluye, ni renuncia a ti o te niega, ni en público ni en privado. Defiende tu amistad, no la oculta, la reivindica. Nunca se da por vencido. Es ejemplo de coherencia y no muestras disonancias por ego.

Con él siempre eres tú mismo, logrando que aflore la esencia de tu mejor versión. Es comprensivo, te atiende y entiende, asume tus diferencias y te acepta holísticamente. Respeta tu libertad e idiosincrasia, no busca ser igual que tú, ni hacerte como él. No le hace falta, porque ser distintos es ser los dos.

Alimenta y nutre en la interacción personal, creciendo y creando contigo raíces y alas. Es salud física, psíquica y emocional. Potencia y no condiciona, enriquece positivamente, duplicando alegrías y dividiendo angustias.

Es empático y se sabe poner en tus “zapatos”. No busca ser perfecto, sino ser amigo y es amigo, siéndolo. No sólo te manifiesta sus sentimientos, sino que te los hace sentir.

         Así es MI AMIG@, MI MEJOR AMIG@, MI AMIG@ MÁS QUERID@. Él/Ella es todo esto y mucho más. Decir amig@es decir, con mayúsculas… su NOMBRE.

“Por eso te digo, que es bueno así sentir, que yo tengo 
un GRAN AMIGO” (R.C).

¡Muchas Gracias, AMIGO/A!
Por/para siempre TUYO/A.



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