jueves, 28 de enero de 2021

ESTACIONES VITALES

Una de las mayores esclavitudes es querer que siempre todo sea lo mismo. Cuando encuentro/descubro/creo buenos hábitos/acciones/actitudes/reflexiones... al día siguiente toca luchar contra las adversidades para mantenerse.


Si este esquema lo ampliamos a un año, todos los días deberían ser iguales: lucha infatigable para mantenerme en mi fortaleza de sentirme "bien". Pero, este ideal, este error en el que soy, conlleva grandes pérdidas, especialmente por convencerse de hacer lo correcto. 


¿Acaso el verano es el invierno? Entonces, ¿Por qué pretendo hacer lo mismo en una época que en otra? Eso me distrae sobre que soy siempre: cuando consigo "cumplir" con lo planificado y cuando no lo consigo. De nuevo, la tiranía del hacer, bloquea la alegría de ser.


Nuestra mente proyecta sin tener en cuenta el tiempo y, esta "huella de la divinidad" nos convierte en "bestias", cuando la enfocamos a la frustración por no lograr el objetivo. Entonces, somos decepciones siguiendo órdenes equivocadas de manera equivocada. Y, además, para rematar, con fariseísmo. 


Está bien planificar, proyectar, proponer, criticar y diseñar, pero, como plato de segunda, como sugerencia. Reducir, valorar, apreciar nuestra vida a ello es la opción más insegura para ser, que es lo mismo que para dejar de ser feliz. A veces, cuando más resultados consigo, más me he perdido.


¿No podemos aceptar antes de empezar que la vida está en la intensidad con que hacemos y no en el resultado del hacer? ¿Sólo disfruta quien logra "grandes" resultados? ¿Tan difícil es sustituir un "debería" por un "podría"? ¿Tan vacíos estamos que no podemos parar a encontrarnos?


Habrá momentos de grandes desarrollos y de menos. En unos instantes la creatividad nos llevará a triunfar y en otros a fracasar a los ojos de los resultados. Tendremos etapas de gran reputación y otras con menos. Hay días con sol y otros con lluvia. En todo, soy...


En todo soy. Cuando puedo más y cuando puedo menos. ¿No lo consigo? Aprendo o me olvido, pero sigo siendo. ¿Lo consigo? Aprendo o me olvido, pero sigo siendo. ¿Qué más da? En el sueño eterno, sólo cabe amor eterno... ese quizás es el único resultado, y sin el quizás...


Abrazaré las estaciones, los cambios de posibilidades, no necesariamente sonriendo, pero sí alegre por ser y disfrutar en mi error... Sin acertar, también soy. 

Estaciones vitales