Una de las mayores esclavitudes es querer que siempre todo sea lo mismo. Cuando encuentro/descubro/creo buenos hábitos/acciones/actitudes/reflexiones... al día siguiente toca luchar contra las adversidades para mantenerse.
Si este esquema lo ampliamos a un año, todos los días deberían ser iguales: lucha infatigable para mantenerme en mi fortaleza de sentirme "bien". Pero, este ideal, este error en el que soy, conlleva grandes pérdidas, especialmente por convencerse de hacer lo correcto.
¿Acaso el verano es el invierno? Entonces, ¿Por qué pretendo hacer lo mismo en una época que en otra? Eso me distrae sobre que soy siempre: cuando consigo "cumplir" con lo planificado y cuando no lo consigo. De nuevo, la tiranía del hacer, bloquea la alegría de ser.
Nuestra mente proyecta sin tener en cuenta el tiempo y, esta "huella de la divinidad" nos convierte en "bestias", cuando la enfocamos a la frustración por no lograr el objetivo. Entonces, somos decepciones siguiendo órdenes equivocadas de manera equivocada. Y, además, para rematar, con fariseísmo.
Está bien planificar, proyectar, proponer, criticar y diseñar, pero, como plato de segunda, como sugerencia. Reducir, valorar, apreciar nuestra vida a ello es la opción más insegura para ser, que es lo mismo que para dejar de ser feliz. A veces, cuando más resultados consigo, más me he perdido.
¿No podemos aceptar antes de empezar que la vida está en la intensidad con que hacemos y no en el resultado del hacer? ¿Sólo disfruta quien logra "grandes" resultados? ¿Tan difícil es sustituir un "debería" por un "podría"? ¿Tan vacíos estamos que no podemos parar a encontrarnos?
Habrá momentos de grandes desarrollos y de menos. En unos instantes la creatividad nos llevará a triunfar y en otros a fracasar a los ojos de los resultados. Tendremos etapas de gran reputación y otras con menos. Hay días con sol y otros con lluvia. En todo, soy...
En todo soy. Cuando puedo más y cuando puedo menos. ¿No lo consigo? Aprendo o me olvido, pero sigo siendo. ¿Lo consigo? Aprendo o me olvido, pero sigo siendo. ¿Qué más da? En el sueño eterno, sólo cabe amor eterno... ese quizás es el único resultado, y sin el quizás...
Abrazaré las estaciones, los cambios de posibilidades, no necesariamente sonriendo, pero sí alegre por ser y disfrutar en mi error... Sin acertar, también soy.

BMT1
ResponderEliminarEs un TEXTO (ESTACIONES VITALES) compartido plenamente y que procedo a “condensar” con tus propias, profundas y sabias palabras: “una de las MAYORES ESCLAVITUDES ES QUERER QUE SIEMPRE TODO SEA IDÉNTICO y PRETENDER HACER LO MISMO EN CUALQUIER ÉPOCA, dejando que la TIRANÍA del HACER bloquee la ALEGRÍA del SER, lo que conllevaría a olvidar que la VIDA está en la INTENSIDAD con que HACEMOS y no en el RESULTADO del HACER. Siempre debemos ABRAZAR LAS DIFERENTES ESTACIONES y las múltiples POSIBILIDADES QUE ÉSTAS NOS OFRECEN. Concluyendo, que en TODAS y en TODO, siempre SOY (o DEBO SER)”.
BMT2
ResponderEliminarPero, voy a seguir “reflexionando” y “posicionando” mi mirada sobre el TEXTO (ESTACIONES VITALES):
Dice la Biblia (Eclesiastés) que “para todo hay un tiempo oportuno; hay un tiempo para cada cosa; tiempo de encontrar y tiempo de perder…”. Y así es!!!
NUNCA ASUMÍ la filosofía argumental de los “planistas vitales, negacionistas evolutivos, clonificadores inmovilistas de la regularidad, resultadistas y metistas recurrentes, asensoriales estatistas, controladores rígidos, dogmáticos y exclusivistas monofocales, anti yin-yang existenciales, monocromáticos excusistas del cambio, activistas cuadriculadores (que todo lo tasan y pesan, poniendo lindes y fronteras con su reduccionismo estrecho y simplista), defensores de la uniformidad y la monotonía rutinaria que habitan la caverna del neo-determinismo simplista, falaz y exigente del atávico pasado”… porque, es muy triste y desalentador NO APRENDER nada con cada VUELTA QUE DAMOS AL SOL, con cada AÑO que cumplimos, con cada ETAPA o CICLO que superamos. ESTE TIPO de PERSONAS tiene una visión “distorsionada” del “devenir”, confunden evolución y progreso, nunca entenderán o comprenderán la existencia vital (propia y/o ajena), ya que supeditan siempre, de forma apriorística y supremacista, el HACER y CONSEGUIR al SER.
La VIDA, “o es una audaz aventura o no es nada”; sus letras, si las utilizamos como acrónimo, nos expresan la esencia que comporta: “Vicisitudes, Inquietudes, Dificultades y Altibajos”. La vida es una “negociación” perpetua con las sorpresas de la realidad.
Toda “aventura” vivida es una odisea continua que nos hace enfrentarnos a múltiples experiencias y que tenemos que descubrir, vivir, disfrutar, incorporar e interiorizar asimilativamente. En ella, decidimos como emprendemos el rumbo, si lo hacemos de forma intensa, tomando las riendas y dejando huella… o si por el contrario, lo afrontamos de forma cautelosa, limitados por miedos e inseguridades paralizantes. Cada uno/a decide entre la opción de ser personaje principal o secundario de su propia existencia, convirtiendo o no las adversidades en sabiduría!!!
La VIDA no es estática, es CAMBIO CONSTANTE, sino no es vida vivida ni vívida. Debemos potenciar la creatividad y espontaneidad del momento, siempre sin “compasión” y sí “con-pasión”: SOMOS EL QUE SOMOS en cada momento y/o circunstancia, SOMOS lo que HACEMOS o VIVIMOS (más que lo que conseguimos o tenemos). Además, la mal entendida responsabilidad “normalizada” puede llegar a ser asfixiante, lastrante y castrante, no dejándonos disfrutar y haciendo que nos perdamos en nuestras propias, elementales y/o simples exigencias. Hay que atreverse a encontrarse con la vida, para así no perderse en ella. En caso contrario, NO VIVIMOS, sólo EXISTIMOS.
BMT3
ResponderEliminarLa Vida es CAMBIO, un viaje “maravilloso” en el que transitamos, en constante movimiento, por ESTACIONES, de “tiempo atmosférico variable”, que se suceden complementaria e ininterrumpidamente; es ARCOIRIS con multiplicidad de colores, luces, perspectivas, contradicciones… y es TOBOGÁN con interminables “subidas, rellanos y bajadas”, “oasis y desiertos”... Su BELLEZA está en la “variedad”, pero sobre todo en la “DIFERENCIA” del constante fluir.
“Todo cambia, todo pasa, todo se reinventa… Nosotros/as mismos/as, también evolucionamos como personas, no nos mantenemos estáticos. La persona que éramos ayer, ya no es la misma del ahora, ni será la del mañana. NUNCA SOMOS EL/LA MISMO/A, asumamos indefectiblemente la IMPERMANENCIA de TODO”.
Debemos aprender, sin excusas, a cerrar “fases, capítulos o historias” de nuestra vida y abrir nuevas “páginas”, porque precisamente ESO ES VIVIR: cambiar, renovarse y no permanecer en la zona de confort (monótona, regular y rígida) más tiempo del necesario.
Como conclusión, y resumiendo mi postura argumental, DEFENDERÉ que NO PODEMOS, ni debemos, HACER SIEMPRE lo MISMO, ni de la MISMA MANERA, si queremos AUTOCONOCERNOS, CRECER, TRANSFORMARNOS y llegar a SER, PLENA, MADURA, ARMÓNICA, SERENA y RESILIENTEMENTE… una auténtica PERSONA.
Porque, “la vida conlleva navegar, sin excusas o justificaciones banales, por el MAR CAMBIANTE de los MOMENTOS, INSTANTES, TIEMPOS, OPORTUNIDADES, OBSTÁCULOS… y donde lo importante en esta travesía, no es alcanzar clónica o uniformemente el destino previo o marcado de la expedición, con rutinarias e inalterables coordenadas, sino TRANSITAR VIVIENDO CONSCIENTE y CLARIVIDENTEMENTE, cambiando nuestra mentalidad y dejando atrás “creencias, pensamientos y actitudes limitantes”, tomando consciencia y abandonando, decididamente, todo aquello que nos pone a la DERIVA o NO SUMA en nuestra vida”.
Y como tú dices, “PARA LOGRAR UN AUTÉNTICO CAMBIO HACE FALTA UN CAMBIO AUTÉNTICO”, asumiendo que todo lo que necesitamos SIEMPRE está EN/DENTRO de cada uno/a de NOSOTROS/AS.