martes, 6 de diciembre de 2016

La felicidad es una decisión personal


La felicidad es una decisión personal





Últimamente, me encuentro dialogando sobre la felicidad con diversas personas. Reproduzco un buen encuentro, con las debidas licencias creativas:


- El desarrollo del tema de la felicidad es muy bonito y gratificante, pero, ahora prefiero centrarme en las conclusiones. La primera conclusión sobre la búsqueda de la felicidad es que se trata de una decisión personal. En otras palabras, primero uno tiene que decidir que quiere ser feliz. Aunque parece que es una cuestión obvia, resulta que no lo es porque solemos confundir ser feliz con tener algo que me hace sentirme feliz.

- Esto nos lleva a perfilar la dicotomía entre ser-uno mismo y las circunstancias. Las circunstancias me influyen y afectan, pero nunca me determinan. Aquí, parto de la distinción entre circunstancias-tener y circunstancias-ser. Así pues, las circunstancias-tener no pueden afectar a la felicidad. Esto es así, porque del hecho de tener mucho o tener poco no se sigue la correlación de ser o más feliz. Pero, cuidado, si se puede seguir la apariencia, sensación o euforia sobre la felicidad. Uno puede creer que al tener más es más feliz pero, como mucho, es una sensación. Puedo tenerlo todo en el mundo y, sin embargo, sentirme frustrado, aislado y desconectado de mi propio ser. La relación viceversa también es posible. Hay personas con bastante poco, y, aún conociendo y aspirando a tener más, mientras lo van logrando no se sienten inferiores. Ellas, han logrado diferenciar adecuadamente que una cosa es quién soy yo y otra las cosas que puedo tener.

- ¿Pero tener cosas no es importante?

- Ciertamente, dependerá de cada uno. Es una decisión personal, lo único que defendemos aquí es que hay que ir con cuidado en poner el sentido de la vida en adquirir bienes porque eso no garantiza directamente la felicidad.

- O sea, que habrá gente con mucho que será feliz y gente con mucho que será infeliz. Y lo mismo ocurrirá para la ausencia de cosas o bienes. Los habrá felices e infelices.

- Exacto, y, ¿eso que nos indica?

- No sé. Quizás que las cosas no son lo determinante.

- Sí. Si hay gente que es feliz con mucho y con poco, entonces, la felicidad está más allá de lo que podamos acceder.

- ¿Más allá? ¿No has dicho que es una decisión personal?

- Cierto, ¡Muchas gracias!. La felicidad, entonces está más “acá”. Es una decisión personal. Cuando decido ser feliz me comprometo a una cierta actitud ante las circunstancias-tener. Entonces, no permito que su abundancia o escasez me afecten. Yo me centro en ser cada día quién quiero ser.

- ¡Pero eso puede estar condicionado culturalmente!

- Probablemente, pero también hay aspectos que no. De ahí, que sea importante pararse a reflexionar de vez en cuando y pensar en  nuestros propios condicionamientos. Se trata de poner en valor aquello de “conócete a ti mismo”.

- De acuerdo. Esto me recuerda al árbol de la vida.

- Cierto. Desde ese conjunto de metáforas, nos damos cuenta de que es importante conocer nuestras raíces porque las llevaremos siempre, son difícilmente modificables. En cambio, el tronco y, sobre todo las ramas, podemos decidirlas y desarrollarlas, siempre que reflexionemos sobre quién realmente queremos ser.
 
- Parece difícil...

- Sí, no es fácil, pero sí que merece el esfuerzo, porque todo esto nos lleva a ser protagonistas de nuestra vida. En definitiva, a tomar decisiones conscientes que nos lleven a una vida consciente y plena de sentido.

- ¿Y ya está? ¿Con esto podemos ser felices?

- No lo sé, creo que nos ayuda más que nos entorpece .En el fondo es más sencillo, pero, nos encontramos con nuestros condicionamientos culturales que parece que han hecho el tema de la felicidad complicado e inalcanzable. Quiero decir que no puede ser que la actitud de felicidad sea algo tan complejo y difícil…  Debemos renunciar a que la frustración sea el motor de nuestra vida.


frustración




- Claro, la frustración me hace justificar el fracaso, el ansía de siempre estar haciendo cosas y…

- Y el ansía de tener. Fíjate en la cantidad de personas que buscan la seguridad en las cosas.

- Pero si es su opción...

- ¿Y qué ocurrirá el día que las cosas no estén? ¿Qué será de ellas? No, la felicidad somos nosotros mismos, lo demás debe ser accesorio, lo cual no quiere decir que no tenga su importancia, pero, debe estar limitado de la manera que hemos ido describiendo. La falta de límite en las circunstancias-tener nos convierte en esclavos vitales del tener y ahoga todas las maravillas que hay en nuestro ser.

- Bueno, esto nos daría para ir hablando de otros temas, no tengo tan claro que todo el mundo sea tan maravilloso.

- Ciertamente, habría que ir dialogando sobre esa cuestión. Pero, si te parece, de momento nos puede bastar lo que hemos dicho sobre la felicidad. Aunque, si me lo permites, un último apunte.

- Claro, siempre que tú me permitas una última crítica.

- ¡Por supuesto!  Lo último es que en esto de la felicidad uno debe hacer caso a su conciencia, especialmente si la ha convertido en consciencia. Pero no hay que olvidar que igual de importante es el deber de seguirla como el deber de formarla.

- Claro, así puede ir desarrollando críticamente su conocimiento sobre sí mismo y la vida.

- No añado nada más, tu crítica es un buen punto y seguido. Muchas gracias por aportar.


- Gracias a ti. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario