viernes, 28 de abril de 2017

RECOMENDACIÓN: LA VIDA ALCALINA PROPUESTA POR EL DOCTOR MARTIN BOSCH por Miguel LLofríu Terrasa


Enlace al vídeo del D. Martín Bosch: https://www.youtube.com/watch?v=jWbeKa0zgXA

  Cada vez, somos más personas, las que tenemos claro que la “comida barata nos sale muy cara”. Hoy en día, podemos acceder a multitud de productos alimentarios a unos precios realmente muy asequibles. Pero claro, a veces hay que reflexionar sobre cuál es el “coste” (de salud) que pagamos por precios tan económicos.
Una de las principales consecuencias de comer de manera “inadecuada”, es la proliferación de enfermedades y de dependencias.
  Respecto de las DEPENDENCIAS, pondré dos ejemplos. Desde mi perspectiva, y por haberlo experimentado por mí mismo, el “sistema” alimentario nos induce a un consumo exagerado de azúcar no consciente. El propio funcionamiento del “azúcar refinado” conlleva un incremento de los ciclos de ingesta de comida. En otras palabras, ingerir tanto azúcar supone tener sensación de hambre antes, produciendo la necesidad de seguir comiendo y consumiendo más. Además, tanta energía no “quemada” genera grasa y fuerza el funcionamiento de nuestros órganos por un incremento de sustancias de “desecho”. Por otro lado, tenemos ciertas “drogas” aceptadas socialmente, como el café. ¿Cuánta gente hemos conocido que dicen que si no toman x cafés al día no son persona? Creo que hemos normalizado hábitos que nos hacen daño y provocan bloqueos en nuestro “desarrollo” personal.
  El otro aspecto, es la ENFERMEDAD. El vídeo que recomiendo explica, con base y metodología científica, que la ingesta de productos ácidos, lleva –como no puede ser de otra manera- a crear un “medio sanguíneo” ácido. Y eso, genera un entorno en el que pueden proliferar más fácilmente las enfermedades. De hecho, el Doctor Bosch afirma que hay una correlación entre “estar ácido” y el desarrollo del “cáncer”. Con lo cual, estar “alcalino” genera una mejor salud. Esta última afirmación, parece que está ganando cada día más adeptos, en ámbitos científicos y experienciales. Tanto en la red, como en diversas publicaciones, hay multitud de testimonios que sostienen que “a medida que se logra alcalinizar el cuerpo, éste mejora su salud”.
Yo, personalmente, y a través de mi propia experiencia, también coincido con estos planteamientos. Mi salud y rendimiento deportivo han mejorado muchísimo, en la medida que he ido cambiando mis “hábitos nutricionales” y direccionándolos hacia un horizonte más alcalino.
Creo, sinceramente, que nos falta como sociedad, mayor concienciación sobre la importancia de nutrirse adecuadamente como “elemento de prevención de enfermedades y de estados de ánimo negativos”. Como todo lo que vale la pena, al principio es costoso y complicado, ya que requiere modificar “costumbres” que llevamos insertadas desde la niñez. Sin embargo, las repercusiones positivas que conllevan los “cambios” propuestos, merecen que realicemos este esfuerzo. En mi caso, una vez consolidados los nuevos hábitos, me quedo sorprendido al ver lo erróneo que eran los planteamientos de la tradición consumista de las industrias alimentarias. Pero bueno, más vale tarde que nunca. Al menos, para mí y mi entorno familiar, así como para los lectores del blog, el camino estará mucho más despejado y clarificado.

Si se está de acuerdo en la importancia y beneficios del estilo de vida alcalino, la cuestión ahora es ¿cómo lo conseguimos? Esta será una pregunta que iré “contestando”, aunque el “proceso y recorrido” siempre deberá ser/estar adaptado a cada un@ de nosotr@s. En próximas recomendaciones, comentaré uno de los libros que han marcado el nuevo paradigma de la alcalinidad del microbiólogo R. Young.

miércoles, 5 de abril de 2017

PERSONAS que han pasado por MI VIDA: UNAS y OTRAS por Bartolomé Martínez Terencio

A unas, les entregué mi vida; otras, me la quisieron robar. Con unas, me sentí rey; con otras, mendigo. A unas, las amé; otras, me dijeron que… A unas, AFIRMACIÓN; a otras, NEGACIÓN.  

  Unas, exterior e interior, fondo y forma, mente y alma inmensa, que se reflejaba en toda su esencia; otras, nada más que maquillaje, fachada y silueta, envoltura, curvas y anatomía. Unas, cosificaban; otras, personalizaban. Unas, calidad; otras, cantidad. Unas, corazón y razón; otras, fría sinrazón. Unas, sentipensantes; otras, ni sentimientos ni pensamientos. Unas ayer, hoy, mañana y siempre; otras, nunca. Unas, son y siguen estando; otras, ni fueron ni llegaran a ser. Unas, permanentes, intemporales y eternas; otras, estacionales, temporales y ocasionales transeúntes. Unas, ausencia, amnesia y puro olvido; otras, presencia, memoria perpetua y viva. Unas, belleza perenne y sublime; otras, espejismo efímero y mudable. Unas, principio sin fin; otras, inexorable final. Unas, amistad y compañerismo; otras, simple coincidencia laboral y vital. Unas, llegaron y pararon el reloj; otras, se fueron en un instante. Unas, me llenaron el corazón de caminos y posibilidades; otras, no me dejaron huella.

  Unas, bálsamo y melaza; otras, cicuta y vinagre. Unas, viento cálido y suave del sur; otras, duro y frío ártico. Unas, primavera y volcán; otras, invierno y nieve. Unas, mar; otras, desierto. Unas, luces; otras, sombras. Unas, acogedoras; otras, inhóspitas. Unas, se quedaron en la superficie; otras, profundizaron y calaron en mí muy hondo. Unas, me abrazaron, con todas sus fuerzas, hasta fundirnos; otras, apenas me rozaron, con su gran y densa distancia. Unas, conocidas y reconocidas; otras, extrañamente reservadas. Unas, confiadas; otras, desconfiadas. Unas, nutrieron mi espíritu; otras, ni siquiera llegaron a alimentar mi cuerpo. Unas, abundancia, lo tenían todo; otras, escasez, muy poco. Unas, no tuvieron miedo al cambio y cambiamos juntos; otras, dijeron que eran así y que ni podían ni querían cambiar. Unas, encanto; otras, desencanto. Unas, sentidas; otras, resentidas.

  Unas, me dedicaron y recitaron poemas; otras, apenas me escribieron porque no sabían hacerlo. Unas, me abrieron todas sus puertas y ventanas; otras, construyeron muros y cerraduras entre ellas y yo. Unas, me besaron con mucha ternura en los labios; otras, simplemente me acercaron su mejilla en un confuso ritual. Unas, han sido voz y ritmo de jadeos; otras, afonía completa. Unas, deseo y frenesí; otras, aversión y escape. Unas, me activaron y estremecieron de pies a cabeza; otras, me hirieron y me atormentaron, quemándome por dentro. Unas, calma y serenidad; otras, prisas y locura. Unas, con filosofía de “dejar fluir”; otras, cortoplacistas de “aquí te pillo y aquí te mato”. Unas, consciencia plena; otras, inconsciencia impulsiva. Unas, discretas; otras, insensatas. Unas, conciliación; otras, desunión. Unas, emisoras; otras, receptoras. Unas, positividad; otras, negatividad.

  Unas, fueron día con sol luminoso; otras, noche oscura sin luna. Unas, sí, sí, sí, para ti, sí; otras, quizás, tal vez, no sé, pero, puede que. Unas, implicación total; otras, asepsia de excusas. Unas, se entregaron integras; otras, sólo me dieron. Unas, inolvidables; otras, prescindibles. Unas, fueron certeza; otras, una gran duda. Unas, encuentro; otras, búsqueda sin fin. Unas, descaro inocente y atrevimiento; otras, pudor y velos. Unas, iniciativa y seguridad; otras, condicionamientos y prejuicios. Unas, compatibles; otras, incompatibles. Unas, filias; otras, fobias. Unas, sacaron lo mejor de mí; otras, despertaron mi lado oscuro. Unas, lectura, cine, pintura, música y conversaciones; otras, monotonía vital. Unas, sueños; otras, pesadillas. Unas, juventud; otras, senectud. Unas, colaborativas; otras, individualistas. Unas, estables, centradas y comedidas; otras, caprichosas, volubles e imprudentes. 

  Unas, con sus manos me acariciaron; otras, con ellas se despidieron. Unas, me miraron fijamente a los ojos; otras, me ignoraron y no me vieron. Unas, honestas; otras, perversas. Unas, mejoraron mi vida; otras, me la complicaron. Unas, toxicidad; otras, bienestar. Unas, desarrollaron mi fortaleza y asertividad; otras, “sembraron” para que dudara de todo. Unas, con pasión; otras, compasión. Unas, muy construidas; otras de/reconstruidas. Unas, clásicas; otras, modernas. Unas, lograron que me mostrara desnudo a ellas; otras, huyeron con/por vergüenza. Unas, receptivas y sensibles; otras, inconmovibles e impávidas. Unas, me hicieron flotar; otras, me arrastraron. Unas, activas y con iniciativa; otras, sumisas y pasivas. Unas, pluralidad; otras, singularidad. Unas, flexibles; otras, rígidas.

   Unas, me concedieron, con dadivosidad, todo su tiempo; otras, jamás encontraron “momentos” para compartir, porque los que tenían se les escapaban de entre sus dedos, para perderse en una vida de listas y tareas. Unas, me escucharon cantar “lo daría todo por vos”; otras, consiguieron que me mordiera la lengua y no se escapara ninguna palabra de mi boca. Unas, me produjeron sed y hambre de afectos; otras, mataron muy pronto mis deseos y necesidades. Unas, promesas; otras, silencios. Unas, ser; otras, parecer. Unas, serias; otras, informales. Unas, significado; otras, significante. Unas, significativas; otras, intranscendentes. Unas, crecimiento; otras, decremento. Unas, amo y quiero; otras, quiero y no puedo. Unas, progresistas y transgresoras; otras, reaccionarias y puritanas. Unas, sentí y recibí; otras, ni sintieron ni entregaron, aunque sí pidieron. Unas, diversidad, motivación estimulante y diversión; otras, apatía, monotonía rutinaria y aburrimiento. Unas, obvias; otras, carencia de diafanidad. Unas, reduccionistas simplistas; otras, holísticas de visión amplia. Unas, libertad y empoderamiento; otras, esclavitud y vasallaje con peaje. Unas, alegría; otras, tristeza. Unas, sencillas; otras, complejas.

  Unas, me transportaron a París, Venecia, Papeete…; otras, a ciudades de barro. Unas, generosa entrega sin límites ni condiciones; otras, economía y ahorro físico-emocional. Unas, maduras; otras, inmaduras. Unas, de tacones; otras, de manoletinas. Unas, encuentro esperanzado; otras, desencuentro y desesperanza. Unas, pusieron brillo y vida a mis ojos; otras, llenaron de oscuridad mi mirada. Unas, me encendieron; otras, me apagaron. Unas, risas; otras, llantos. Unas, bonhomía; otras, pérfidas. Unas, salsa y bachata; otras, fado y soul. Unas, ida; otras, vuelta. Unas, infinitas; otras, finitud. Unas, elegantes con clase, sofisticadas con estilo, impresionantes y extraordinarias; otras, presionantes, vulgares, chonis y chabacanas de low cost. Unas, grandeza; otras, nimiedad. Unas, accesibles; otras, inaccesibles. Unas, equilibrio de palabras; otras, verborrea vacía. Unas, las que tuve y tendré a mi lado; otras, las que no quise ni quisiera tener conmigo. Unas, siempre muy cerca; otras, alejadas de mí. Unas, color; otras, blanco y negro. Unas, te quiero; otras, lo siento. Unas, ¡Gracias!; otras, ¡Adiós!

  Unas, realidad; otras, ficción. Unas, naturalidad; otras, artificio. Unas, veraces; otras, sibilinas trileras. Unas, sinceridad; otras, protocolo. Unas, persona; otras, personaje. Unas, convivieron siendo ellas mismas; otras, sobreactuaron fingidamente. Unas, creativas e innovadoras; otras, copias y réplicas. Unas, voz firme y clara; otras, confusos ecos y cacofonías. Unas, más; otras, menos. Unas, grandes experiencias; otras, errores descomunales. Unas, humildes y respetuosas; otras, engreídas y prepotentes. Unas, ilusión; otras, decepción. Unas, confianza; otras, celos. Unas, afabilidad y relajación; otras, hostilidad y tensión. Unas, de preámbulos; otras, de epílogos. Unas, interesantes, enriquecedoras y necesarias para vivir; otras, banales, superfluas y fútiles. Unas, serviciales; otras; exigentes. Unas, confesas y diáfanas; otras, indefinidas y difusas. Unas, solidas; otras, vulnerables. Unas, lo tenían todo muy claro; otras, vivían en la confusión más absoluta. Unas, con misión, visión y valores propios; otras, erráticas, sin rumbo, ni horizontes, ni principios. Unas, AMOR; otras, DESAMOR.

  UNAS y OTRAS, TODAS muy DIFERENTES. En MI VIDA PERMANECERÁN, indeleblemente y con plenitud, las ESPECIALES, las que HABITAN entre mi piel y mi alma, las que FORMAN parte de mí y conmigo, en un TODO indisolublemente indisociable.

  Pero, sobre todo y ETERNAMENTE, me quedaré con UNA, ¡CONTIGO, mi ESPOSA, mi AMADA, mi confidente, mi amiga, mi compañera!
                                                                                                                                           

A L@S QUE ME AYUDASTEIS a SOÑAR, CRECER y AMAR: A TOD@S VOSOTR@S por Bartolomé Martínez Terencio

A los que buscan puertos y a los que nadan mar adentro. A los que vuelan a cielo abierto y a los que van a ras del suelo. A los herméticos y rígidos, y a los abiertos de mente y espíritu. A los pragmáticos vitales y a los soñadores. A los profundos y trascendentes, y a los superfluos y superficiales. A los crédulos creyentes y devotos, y a los escépticos agnósticos y ateos. A los conversos confesos y a los apóstatas renegados. A los naturales y sinceros, y a los virtuales y de postureo fingido. A los austeros y sensatos, y a los caprichosos y frívolos. A los racional-pensantes y a los pasional-sintientes. A los fríos de alma y a los cálidos de corazón. A los tiernos y a los duros. A los independientes valientes y a los dependientes temerosos. A los imparciales y a los condicionados. A los ermitaños solitarios y a los multitudinarios comunitarios. A los que comparten lazos y a los que ponen cadenas. A los analógicos y a los digitales. A los Humanistas y a los Científico-Tecnológicos.

  A los conservadores y tradicionales, y a los progresistas libertarios y ácratas. A los conformistas sumisos y a los rebeldes emancipados. A los autónomos y a los títeres. A los que amedrantan y menosprecian por discrepar y a los que defienden la libertad de pensamiento y expresión. A los de vanguardia y a los de retaguardia. A los antisistema y a los oficialistas. A los reformistas renovadores y a los continuistas reaccionarios. A los nacionalistas locales y a los cosmopolitas universales. A las palomas pacifistas y a los halcones belicistas. A los autócratas y a los demócratas. A los clasistas y a los liberales. A los abanderados y uniformados, y a los que no creen ni en las banderas ni en los uniformes. A los asamblearios transversales que exponen para consensuar y a los piramidales que imponen. A los que integran, armonizan y suman, y a los que purgan, vetan y excluyen. A los coordinados y a los subordinados. A los istmos y a los ismos. A los conciliadores y a los conflictivos. A los que empujan y a los que te cogen de la mano. A los puros y a los de fusión.

  A los que miran de frente y a los que lo hacen de reojo. A los justos y a los injustos. A los que creen que la unión hace la fuerza y los que piensan que la fuerza no conlleva unión. A los trasparentes y a los opacos. A los sin filtros, ni censuras, y a los sobrios y comedidos. A los de desmesuras y excesos, y a los prudentes y templados. A los que prohíben y cercenan, y a los que motivan y facilitan. A los indómitos y a los dóciles. A los invidentes (no físicos) y a los clarividentes. A los que suben y a los que bajan. A los constantes, tenaces y sistemáticos, y a los esporádicos, inconstantes y eventuales. A los claros y a los oscuros. A los “pinochos” y a los auténticos. A los innovadores originales que crean y a los rutinarios imitadores que copian. A los que edifican y a los que destruyen. A los maximalistas y a los minimalistas. A los clónicos y homogéneos, y a los diversos y heterogéneos. A los visibles y a los invisibles. A los integristas discriminadores y a los que debaten deliberativamente. A los plurales y a los de pensamiento único. A los que se implican coherentemente con lo acordado y a los que incumplen lo pactado.

  A los estrictos y a los permisivos. A los responsables y a los insensatos. A los que delegan y a los que desconfían. A los neutros que nunca se “mojan” y a los que siempre se involucran consecuentemente. A los voluntarios y a los obligados. A los inclusivos y a los segregadores. A los directos y concretos, y a los eufemistas de circunloquios divagadores. A los farsantes “vendehúmos” y a los oradores veraces. A los artesanos ecológicos y a los industriales contaminadores. A los urbanos y a los rurales. A los de patria y sedentarios territoriales, y a los apátridas trotamundos y nómadas sin fronteras. A los migrantes y a los retornantes. A los de aquí y a los de allí. A los que prevalecen y a los que desaparecen. A los utópicos y a los distópicos. A los reactivos y a los proactivos. A los diligentes y a los negligentes. A los confundidos y a los que orientan. A los que abogan por la verdad(es), y a los de falacias y posverdad.  

  A los tristes y a los alegres. A los necios equilibrados y a los inteligentes funambulistas. A los estables y a los ciclotímicos. A los seguros y a los dubitativos. A los de tú y a los de usted. A los girasoles ciegos y a los videntes. A los vitalistas positivistas y a los negativistas pesimistas. A los de TIC y a los de TAC. A los zurdos y a los diestros. A los públicos y a los anónimos. A los realistas y a los oníricos. A los encantados y a los encantadores. A los que magnifican y a los que minusvaloran. A los soberbios y a los humildes. A los plenos y a los vacíos. A las acomodadas élites burguesas y a los denostados parias. A los que se ocultan por miedo y a los resilientes que se muestran plantando cara a la adversidad. A los que igualan y a los que diferencian. A los que preceden y a los que exceden. A los rigurosos y a los que no contrastan. A los nepotistas y a los que apuestan por la igualdad de oportunidades.

  A los comprometidos y a los alérgicos al compromiso. A los altruistas y generosos, y a los egoístas e interesados. A los que viven y a los que conviven. A los vocacionales y a los mercenarios. A los antiguos y a los modernos. A los que compiten y a los que colaboran. A los perdedores y a los ganadores. A los que analizan para descomponer y a los que asocian para aunar. A los que vertebran y a los que desmiembran. A los sencillos y sobrios, y a los complejos y barrocos. A los dulces y a los amargos. A los dignos y a los infames. A los virtuosos polifacéticos y a los básicos monotarea. A los que andan despacio y a los que caminan deprisa. A los acomplejados y a los autoestimados. A los perennes y a los caducos. A los incorrectos y a los políticamente correctos. A los corruptos y a los íntegros. A los que estigmatizan y lastran con prejuicios, y a los que derriban muros y construyen puentes fraternales. A los que lanzan piedras y a los que las quitan del camino. A los que caen, se levantan y siguen avanzando, y a los que tropiezan y se quedan “enganchados” al lastre del obstáculo y escollo.

  A los déjà vu (ya visto) y a los que lo viven todo siempre por primera vez. A los que ilusionados que nunca cesan de asombrarse y los insatisfechos que nada les conmueve o perturba. A los de este mundo y a los de todos los mundos. A los emergentes y a los que son ocaso. A los precisos y a los inexactos. A los tranquilos y a los explosivos. A los que contraen y a los que dilatan. A los transigentes y a los intolerantes. A los fuertes y a los frágiles. A los planos sin aristas y a los poliédricos con matices. A los neófitos aprendices y a los expertos profesionales. A los inocentes y a los experimentados. A los ascendientes y a los descendientes. A los púdicos y a los impúdicos. A los ortodoxos y a los heterodoxos. A los grandes y a los pequeños. A los que nacen vivos y a los que viven fenecidos. A los creacionistas y a los evolucionistas.

  A los Ulises y a las Penélopes. A los dioses y a los mortales. A los amantes y a los amados. A los que encontraron el amor y a los que no cesan de buscarlo. A los filántropos y a los misántropos. A los que luchan por el cambio y a los hipócritas que sólo se quejan. A los cambiantes y a los inmutables. A los latentes y a los manifiestos. A los del yin y a los del yang. A los activos que inician caminos y a los pasivos que esperan que lleguen. A los sensibles que priman el ser y a los indiferentes que simplemente quieren tener.

  A los de arriba y a los de abajo, a los de derecha y a los de izquierda, a los del norte y a los del sur, a los del este y a los del oeste. A los que son “piezas” sueltas y a los que forman articuladamente parte del “puzle”. A los intra, inter, hipo, híper… A los del Paraíso, Purgatorio e Infierno… A los flipados, alocados, zumbados, chiflados, disparatados… y a los cabales, medidos, calibrados, adaptados, encajados... A los hetero, homo, bi, poli, pan, trans, as, demi, sapio… A los monocromáticos azules, rojos, morados, naranjas, verdes, rosas… y a los multicolores. A la DIVERSIDAD de los DIFERENTES.

  A las ONGS, FUNDACIONES, ENTIDADES, ASOCIACIONES y PLATAFORMAS sociales, ciudadanas, solidarias, ambientales, médicas, educativas… A los que nunca abandonan la NIÑEZ y a los VIEJOS de corazón. A los que fueron mis MENTOR@S, apostaron y creyeron por/en mí. A mis MAESTR@S y a mis ALUMN@S: por ser “teselas” del mosaico de mi vida. A los que me EDUCARON y a los que sólo me instruyeron.

  A los que contribuyeron activamente en el proceso de convertirme en PERSONA. A los que me ENSEÑARON a AMAR. A los que “ALIMENTARON” y “NUTRIERON” mi ALMA de NIÑO, mis VALORES y PRINCIPIOS, mis UTOPÍAS y SUEÑOS, mis RAÍCES y ALAS, mi CONCIENCIA CRÍTICA, mis ansias de LIBERTAD, JUSTICIA SOCIAL y SOLIDARIDAD… “ensanchando” horizontes en mi MENTE e “insuflando” vida en mi CORAZÓN.

  A… Serrat, Aute, Silvio, Cafrune, Yupanqui, Cabral, Raimon, Mª Bonet, Llach, Jara, Sabina, Chavela, Chabuca, Baez, Quilapayún, Krahe, Fito, Ibáñez, Serrano y Pastor. Benedetti, Lorca, Neruda, M. Hernández, Machado, Alberti, Estellés, Fuster y Borges. Miguel Ángel, Leonardo, El Bosco, Kandinsky, Kahlo, Klimt, Dalí, Munch, Picasso, Sorolla, Rufo, Klein, Warhol, Foster, Gehry, Gaudí, Moneo y Niemeyer. Ilich, Freire, Freinet, Montessori, Piaget, Ríos, Cossío, Arenal, Aldecoa, Ferrer, Bazán y Gardner. Mozart, Vivaldi, Chopin, Verdi y Puccini. Confucio, Tagore, Buda, Mahoma y Cristo. Freud, Bandura, Maslow, Rogers, Sócrates y Lao-Tse. Sartre, Kafka, Simone de Beauvoir, Camus, Marx y Sampedro. Riso, Bucay, Forner, Coelho, Sharma y Puig. Nuréyev y Pávlova. Peter Pan, Mafalda, El Principito, Snoopy, Pippi, Teletubbies, Barrio Sésamo, Bola de Cristal, Lunnis, Charlot y Alicia


  De/con TOD@S siempre DES/RE/APRENDÍ.

  He conocido en mi tránsito vital las DOS CARAS de la MONEDA de la VIDA: pero, por si no ha quedado todo claro sobre “A L@S QUE…”, terminaré poniendo cada pieza en el lugar que le corresponde del puzle y a cada un@ en su sitio.

  UN@S, a pesar de sus intenciones tóxicas de castradores sepultureros y vampiros energéticos, de sus restrictivamente negativas y oscuras aportaciones de usureros estafadores y de poner el viento contra mí, NO CONSIGUIERON “vaciarme”, quebrantarme, lastrar mis alas y ansias de volar, ahogar mi corazón, silenciar mi palabra, matar mis sueños, cercenarme la ilusión, que abandonara el camino y renunciara a mis metas… MOSTRÁNDOME, desde su egoísta y pobre pequeñez, en lo que NO QUERÍA, NI DEBÍA CONVERTIRME NUNCA.

  Sin embargo, quiero DESTACAR nuevamente y RECONOCER explícitamente, a L@S OTR@S, que creyeron en mí, dándome luz y esperanza e insuflándome aliento, contribuyendo desde/con su implicación, esencia y acompañamiento, a que pudiera llegar a ser… ÉSTE QUE SOY.                                              

A TOD@S EST@S, mi más sincera GRATITUD y RECONOCIMIENTO.
Pero, sobre todo a ti, HIJA MÍA, referente y luz de mi vida.