A unas, les entregué mi vida; otras, me la quisieron robar. Con unas, me sentí rey; con otras, mendigo. A unas, las amé; otras, me dijeron que… A unas, AFIRMACIÓN; a otras, NEGACIÓN.
Unas, exterior e interior, fondo y forma, mente y alma inmensa, que se reflejaba en toda su esencia; otras, nada más que maquillaje, fachada y silueta, envoltura, curvas y anatomía. Unas, cosificaban; otras, personalizaban. Unas, calidad; otras, cantidad. Unas, corazón y razón; otras, fría sinrazón. Unas, sentipensantes; otras, ni sentimientos ni pensamientos. Unas ayer, hoy, mañana y siempre; otras, nunca. Unas, son y siguen estando; otras, ni fueron ni llegaran a ser. Unas, permanentes, intemporales y eternas; otras, estacionales, temporales y ocasionales transeúntes. Unas, ausencia, amnesia y puro olvido; otras, presencia, memoria perpetua y viva. Unas, belleza perenne y sublime; otras, espejismo efímero y mudable. Unas, principio sin fin; otras, inexorable final. Unas, amistad y compañerismo; otras, simple coincidencia laboral y vital. Unas, llegaron y pararon el reloj; otras, se fueron en un instante. Unas, me llenaron el corazón de caminos y posibilidades; otras, no me dejaron huella.
Unas, bálsamo y melaza; otras, cicuta y vinagre. Unas, viento cálido y suave del sur; otras, duro y frío ártico. Unas, primavera y volcán; otras, invierno y nieve. Unas, mar; otras, desierto. Unas, luces; otras, sombras. Unas, acogedoras; otras, inhóspitas. Unas, se quedaron en la superficie; otras, profundizaron y calaron en mí muy hondo. Unas, me abrazaron, con todas sus fuerzas, hasta fundirnos; otras, apenas me rozaron, con su gran y densa distancia. Unas, conocidas y reconocidas; otras, extrañamente reservadas. Unas, confiadas; otras, desconfiadas. Unas, nutrieron mi espíritu; otras, ni siquiera llegaron a alimentar mi cuerpo. Unas, abundancia, lo tenían todo; otras, escasez, muy poco. Unas, no tuvieron miedo al cambio y cambiamos juntos; otras, dijeron que eran así y que ni podían ni querían cambiar. Unas, encanto; otras, desencanto. Unas, sentidas; otras, resentidas.
Unas, me dedicaron y recitaron poemas; otras, apenas me escribieron porque no sabían hacerlo. Unas, me abrieron todas sus puertas y ventanas; otras, construyeron muros y cerraduras entre ellas y yo. Unas, me besaron con mucha ternura en los labios; otras, simplemente me acercaron su mejilla en un confuso ritual. Unas, han sido voz y ritmo de jadeos; otras, afonía completa. Unas, deseo y frenesí; otras, aversión y escape. Unas, me activaron y estremecieron de pies a cabeza; otras, me hirieron y me atormentaron, quemándome por dentro. Unas, calma y serenidad; otras, prisas y locura. Unas, con filosofía de “dejar fluir”; otras, cortoplacistas de “aquí te pillo y aquí te mato”. Unas, consciencia plena; otras, inconsciencia impulsiva. Unas, discretas; otras, insensatas. Unas, conciliación; otras, desunión. Unas, emisoras; otras, receptoras. Unas, positividad; otras, negatividad.
Unas, fueron día con sol luminoso; otras, noche oscura sin luna. Unas, sí, sí, sí, para ti, sí; otras, quizás, tal vez, no sé, pero, puede que. Unas, implicación total; otras, asepsia de excusas. Unas, se entregaron integras; otras, sólo me dieron. Unas, inolvidables; otras, prescindibles. Unas, fueron certeza; otras, una gran duda. Unas, encuentro; otras, búsqueda sin fin. Unas, descaro inocente y atrevimiento; otras, pudor y velos. Unas, iniciativa y seguridad; otras, condicionamientos y prejuicios. Unas, compatibles; otras, incompatibles. Unas, filias; otras, fobias. Unas, sacaron lo mejor de mí; otras, despertaron mi lado oscuro. Unas, lectura, cine, pintura, música y conversaciones; otras, monotonía vital. Unas, sueños; otras, pesadillas. Unas, juventud; otras, senectud. Unas, colaborativas; otras, individualistas. Unas, estables, centradas y comedidas; otras, caprichosas, volubles e imprudentes.
Unas, con sus manos me acariciaron; otras, con ellas se despidieron. Unas, me miraron fijamente a los ojos; otras, me ignoraron y no me vieron. Unas, honestas; otras, perversas. Unas, mejoraron mi vida; otras, me la complicaron. Unas, toxicidad; otras, bienestar. Unas, desarrollaron mi fortaleza y asertividad; otras, “sembraron” para que dudara de todo. Unas, con pasión; otras, compasión. Unas, muy construidas; otras de/reconstruidas. Unas, clásicas; otras, modernas. Unas, lograron que me mostrara desnudo a ellas; otras, huyeron con/por vergüenza. Unas, receptivas y sensibles; otras, inconmovibles e impávidas. Unas, me hicieron flotar; otras, me arrastraron. Unas, activas y con iniciativa; otras, sumisas y pasivas. Unas, pluralidad; otras, singularidad. Unas, flexibles; otras, rígidas.
Unas, me concedieron,
con dadivosidad, todo su tiempo; otras, jamás encontraron “momentos” para
compartir, porque los que tenían se les escapaban de entre sus dedos, para
perderse en una vida de listas y tareas. Unas, me escucharon cantar “lo daría
todo por vos”; otras, consiguieron que me mordiera la lengua y no se escapara
ninguna palabra de mi boca. Unas, me produjeron sed y hambre de afectos; otras,
mataron muy pronto mis deseos y necesidades. Unas,
promesas; otras, silencios. Unas, ser; otras, parecer. Unas, serias; otras,
informales. Unas, significado; otras, significante. Unas, significativas;
otras, intranscendentes. Unas, crecimiento; otras, decremento. Unas, amo y
quiero; otras, quiero y no puedo. Unas, progresistas y transgresoras; otras,
reaccionarias y puritanas. Unas, sentí y recibí; otras, ni sintieron ni
entregaron, aunque sí pidieron. Unas, diversidad, motivación estimulante y
diversión; otras, apatía, monotonía rutinaria y aburrimiento. Unas, obvias;
otras, carencia de diafanidad. Unas, reduccionistas simplistas; otras,
holísticas de visión amplia. Unas, libertad y empoderamiento; otras, esclavitud
y vasallaje con peaje. Unas, alegría; otras, tristeza. Unas, sencillas; otras,
complejas.
Unas, me transportaron a París, Venecia, Papeete…; otras, a ciudades de barro. Unas, generosa entrega sin límites ni condiciones; otras, economía y ahorro físico-emocional. Unas, maduras; otras, inmaduras. Unas, de tacones; otras, de manoletinas. Unas, encuentro esperanzado; otras, desencuentro y desesperanza. Unas, pusieron brillo y vida a mis ojos; otras, llenaron de oscuridad mi mirada. Unas, me encendieron; otras, me apagaron. Unas, risas; otras, llantos. Unas, bonhomía; otras, pérfidas. Unas, salsa y bachata; otras, fado y soul. Unas, ida; otras, vuelta. Unas, infinitas; otras, finitud. Unas, elegantes con clase, sofisticadas con estilo, impresionantes y extraordinarias; otras, presionantes, vulgares, chonis y chabacanas de low cost. Unas, grandeza; otras, nimiedad. Unas, accesibles; otras, inaccesibles. Unas, equilibrio de palabras; otras, verborrea vacía. Unas, las que tuve y tendré a mi lado; otras, las que no quise ni quisiera tener conmigo. Unas, siempre muy cerca; otras, alejadas de mí. Unas, color; otras, blanco y negro. Unas, te quiero; otras, lo siento. Unas, ¡Gracias!; otras, ¡Adiós!
Unas, realidad; otras, ficción. Unas, naturalidad; otras, artificio. Unas, veraces; otras, sibilinas trileras. Unas, sinceridad; otras, protocolo. Unas, persona; otras, personaje. Unas, convivieron siendo ellas mismas; otras, sobreactuaron fingidamente. Unas, creativas e innovadoras; otras, copias y réplicas. Unas, voz firme y clara; otras, confusos ecos y cacofonías. Unas, más; otras, menos. Unas, grandes experiencias; otras, errores descomunales. Unas, humildes y respetuosas; otras, engreídas y prepotentes. Unas, ilusión; otras, decepción. Unas, confianza; otras, celos. Unas, afabilidad y relajación; otras, hostilidad y tensión. Unas, de preámbulos; otras, de epílogos. Unas, interesantes, enriquecedoras y necesarias para vivir; otras, banales, superfluas y fútiles. Unas, serviciales; otras; exigentes. Unas, confesas y diáfanas; otras, indefinidas y difusas. Unas, solidas; otras, vulnerables. Unas, lo tenían todo muy claro; otras, vivían en la confusión más absoluta. Unas, con misión, visión y valores propios; otras, erráticas, sin rumbo, ni horizontes, ni principios. Unas, AMOR; otras, DESAMOR.
UNAS y OTRAS, TODAS muy DIFERENTES. En MI VIDA PERMANECERÁN, indeleblemente y con plenitud, las ESPECIALES, las que HABITAN entre mi piel y mi alma, las que FORMAN parte de mí y conmigo, en un TODO indisolublemente indisociable.
Pero, sobre todo y ETERNAMENTE, me quedaré con UNA, ¡CONTIGO, mi ESPOSA, mi AMADA, mi confidente, mi amiga, mi compañera…!