A los que buscan puertos y a los que nadan mar adentro. A los que vuelan a cielo abierto y a los que van a ras del suelo. A los herméticos y rígidos, y a los abiertos de mente y espíritu. A los pragmáticos vitales y a los soñadores. A los profundos y trascendentes, y a los superfluos y superficiales. A los crédulos creyentes y devotos, y a los escépticos agnósticos y ateos. A los conversos confesos y a los apóstatas renegados. A los naturales y sinceros, y a los virtuales y de postureo fingido. A los austeros y sensatos, y a los caprichosos y frívolos. A los racional-pensantes y a los pasional-sintientes. A los fríos de alma y a los cálidos de corazón. A los tiernos y a los duros. A los independientes valientes y a los dependientes temerosos. A los imparciales y a los condicionados. A los ermitaños solitarios y a los multitudinarios comunitarios. A los que comparten lazos y a los que ponen cadenas. A los analógicos y a los digitales. A los Humanistas y a los Científico-Tecnológicos.
A los conservadores y tradicionales, y a los progresistas libertarios y ácratas. A los conformistas sumisos y a los rebeldes emancipados. A los autónomos y a los títeres. A los que amedrantan y menosprecian por discrepar y a los que defienden la libertad de pensamiento y expresión. A los de vanguardia y a los de retaguardia. A los antisistema y a los oficialistas. A los reformistas renovadores y a los continuistas reaccionarios. A los nacionalistas locales y a los cosmopolitas universales. A las palomas pacifistas y a los halcones belicistas. A los autócratas y a los demócratas. A los clasistas y a los liberales. A los abanderados y uniformados, y a los que no creen ni en las banderas ni en los uniformes. A los asamblearios transversales que exponen para consensuar y a los piramidales que imponen. A los que integran, armonizan y suman, y a los que purgan, vetan y excluyen. A los coordinados y a los subordinados. A los istmos y a los ismos. A los conciliadores y a los conflictivos. A los que empujan y a los que te cogen de la mano. A los puros y a los de fusión.
A los que miran de frente y a los que lo hacen de reojo. A los justos y a los injustos. A los que creen que la unión hace la fuerza y los que piensan que la fuerza no conlleva unión. A los trasparentes y a los opacos. A los sin filtros, ni censuras, y a los sobrios y comedidos. A los de desmesuras y excesos, y a los prudentes y templados. A los que prohíben y cercenan, y a los que motivan y facilitan. A los indómitos y a los dóciles. A los invidentes (no físicos) y a los clarividentes. A los que suben y a los que bajan. A los constantes, tenaces y sistemáticos, y a los esporádicos, inconstantes y eventuales. A los claros y a los oscuros. A los “pinochos” y a los auténticos. A los innovadores originales que crean y a los rutinarios imitadores que copian. A los que edifican y a los que destruyen. A los maximalistas y a los minimalistas. A los clónicos y homogéneos, y a los diversos y heterogéneos. A los visibles y a los invisibles. A los integristas discriminadores y a los que debaten deliberativamente. A los plurales y a los de pensamiento único. A los que se implican coherentemente con lo acordado y a los que incumplen lo pactado.
A los estrictos y a los permisivos. A los responsables y a los insensatos. A los que delegan y a los que desconfían. A los neutros que nunca se “mojan” y a los que siempre se involucran consecuentemente. A los voluntarios y a los obligados. A los inclusivos y a los segregadores. A los directos y concretos, y a los eufemistas de circunloquios divagadores. A los farsantes “vendehúmos” y a los oradores veraces. A los artesanos ecológicos y a los industriales contaminadores. A los urbanos y a los rurales. A los de patria y sedentarios territoriales, y a los apátridas trotamundos y nómadas sin fronteras. A los migrantes y a los retornantes. A los de aquí y a los de allí. A los que prevalecen y a los que desaparecen. A los utópicos y a los distópicos. A los reactivos y a los proactivos. A los diligentes y a los negligentes. A los confundidos y a los que orientan. A los que abogan por la verdad(es), y a los de falacias y posverdad.
A los tristes y a los alegres. A los necios equilibrados y a los inteligentes funambulistas. A los estables y a los ciclotímicos. A los seguros y a los dubitativos. A los de tú y a los de usted. A los girasoles ciegos y a los videntes. A los vitalistas positivistas y a los negativistas pesimistas. A los de TIC y a los de TAC. A los zurdos y a los diestros. A los públicos y a los anónimos. A los realistas y a los oníricos. A los encantados y a los encantadores. A los que magnifican y a los que minusvaloran. A los soberbios y a los humildes. A los plenos y a los vacíos. A las acomodadas élites burguesas y a los denostados parias. A los que se ocultan por miedo y a los resilientes que se muestran plantando cara a la adversidad. A los que igualan y a los que diferencian. A los que preceden y a los que exceden. A los rigurosos y a los que no contrastan. A los nepotistas y a los que apuestan por la igualdad de oportunidades.
A los comprometidos y a los alérgicos al compromiso. A los altruistas y generosos, y a los egoístas e interesados. A los que viven y a los que conviven. A los vocacionales y a los mercenarios. A los antiguos y a los modernos. A los que compiten y a los que colaboran. A los perdedores y a los ganadores. A los que analizan para descomponer y a los que asocian para aunar. A los que vertebran y a los que desmiembran. A los sencillos y sobrios, y a los complejos y barrocos. A los dulces y a los amargos. A los dignos y a los infames. A los virtuosos polifacéticos y a los básicos monotarea. A los que andan despacio y a los que caminan deprisa. A los acomplejados y a los autoestimados. A los perennes y a los caducos. A los incorrectos y a los políticamente correctos. A los corruptos y a los íntegros. A los que estigmatizan y lastran con prejuicios, y a los que derriban muros y construyen puentes fraternales. A los que lanzan piedras y a los que las quitan del camino. A los que caen, se levantan y siguen avanzando, y a los que tropiezan y se quedan “enganchados” al lastre del obstáculo y escollo.
A los déjà vu (ya visto) y a los que lo viven todo siempre por primera vez. A los que ilusionados que nunca cesan de asombrarse y los insatisfechos que nada les conmueve o perturba. A los de este mundo y a los de todos los mundos. A los emergentes y a los que son ocaso. A los precisos y a los inexactos. A los tranquilos y a los explosivos. A los que contraen y a los que dilatan. A los transigentes y a los intolerantes. A los fuertes y a los frágiles. A los planos sin aristas y a los poliédricos con matices. A los neófitos aprendices y a los expertos profesionales. A los inocentes y a los experimentados. A los ascendientes y a los descendientes. A los púdicos y a los impúdicos. A los ortodoxos y a los heterodoxos. A los grandes y a los pequeños. A los que nacen vivos y a los que viven fenecidos. A los creacionistas y a los evolucionistas.
A los Ulises y a las Penélopes. A los dioses y a los mortales. A los amantes y a los amados. A los que encontraron el amor y a los que no cesan de buscarlo. A los filántropos y a los misántropos. A los que luchan por el cambio y a los hipócritas que sólo se quejan. A los cambiantes y a los inmutables. A los latentes y a los manifiestos. A los del yin y a los del yang. A los activos que inician caminos y a los pasivos que esperan que lleguen. A los sensibles que priman el ser y a los indiferentes que simplemente quieren tener.
A los de arriba y a los de abajo, a los de derecha y a los de izquierda, a los del norte y a los del sur, a los del este y a los del oeste. A los que son “piezas” sueltas y a los que forman articuladamente parte del “puzle”. A los intra, inter, hipo, híper… A los del Paraíso, Purgatorio e Infierno… A los flipados, alocados, zumbados, chiflados, disparatados… y a los cabales, medidos, calibrados, adaptados, encajados... A los hetero, homo, bi, poli, pan, trans, as, demi, sapio… A los monocromáticos azules, rojos, morados, naranjas, verdes, rosas… y a los multicolores. A la DIVERSIDAD de los DIFERENTES.
A las ONGS, FUNDACIONES, ENTIDADES, ASOCIACIONES y PLATAFORMAS sociales, ciudadanas, solidarias, ambientales, médicas, educativas… A los que nunca abandonan la NIÑEZ y a los VIEJOS de corazón. A los que fueron mis MENTOR@S, apostaron y creyeron por/en mí. A mis MAESTR@S y a mis ALUMN@S: por ser “teselas” del mosaico de mi vida. A los que me EDUCARON y a los que sólo me instruyeron.
A los que contribuyeron activamente en el proceso de convertirme en PERSONA. A los que me ENSEÑARON a AMAR. A los que “ALIMENTARON” y “NUTRIERON” mi ALMA de NIÑO, mis VALORES y PRINCIPIOS, mis UTOPÍAS y SUEÑOS, mis RAÍCES y ALAS, mi CONCIENCIA CRÍTICA, mis ansias de LIBERTAD, JUSTICIA SOCIAL y SOLIDARIDAD… “ensanchando” horizontes en mi MENTE e “insuflando” vida en mi CORAZÓN.
A… Serrat, Aute, Silvio, Cafrune, Yupanqui, Cabral, Raimon, Mª Bonet, Llach, Jara, Sabina, Chavela, Chabuca, Baez, Quilapayún, Krahe, Fito, Ibáñez, Serrano y Pastor. Benedetti, Lorca, Neruda, M. Hernández, Machado, Alberti, Estellés, Fuster y Borges. Miguel Ángel, Leonardo, El Bosco, Kandinsky, Kahlo, Klimt, Dalí, Munch, Picasso, Sorolla, Rufo, Klein, Warhol, Foster, Gehry, Gaudí, Moneo y Niemeyer. Ilich, Freire, Freinet, Montessori, Piaget, Ríos, Cossío, Arenal, Aldecoa, Ferrer, Bazán y Gardner. Mozart, Vivaldi, Chopin, Verdi y Puccini. Confucio, Tagore, Buda, Mahoma y Cristo. Freud, Bandura, Maslow, Rogers, Sócrates y Lao-Tse. Sartre, Kafka, Simone de Beauvoir, Camus, Marx y Sampedro. Riso, Bucay, Forner, Coelho, Sharma y Puig. Nuréyev y Pávlova. Peter Pan, Mafalda, El Principito, Snoopy, Pippi, Teletubbies, Barrio Sésamo, Bola de Cristal, Lunnis, Charlot y Alicia…
De/con TOD@S siempre DES/RE/APRENDÍ.
He conocido en mi tránsito vital las DOS CARAS de la MONEDA de la VIDA: pero, por si no ha quedado todo claro sobre “A L@S QUE…”, terminaré poniendo cada pieza en el lugar que le corresponde del puzle y a cada un@ en su sitio.
UN@S, a pesar de sus intenciones tóxicas de castradores sepultureros y vampiros energéticos, de sus restrictivamente negativas y oscuras aportaciones de usureros estafadores y de poner el viento contra mí, NO CONSIGUIERON “vaciarme”, quebrantarme, lastrar mis alas y ansias de volar, ahogar mi corazón, silenciar mi palabra, matar mis sueños, cercenarme la ilusión, que abandonara el camino y renunciara a mis metas… MOSTRÁNDOME, desde su egoísta y pobre pequeñez, en lo que NO QUERÍA, NI DEBÍA CONVERTIRME NUNCA.
Sin embargo, quiero DESTACAR nuevamente y RECONOCER explícitamente, a L@S OTR@S, que creyeron en mí, dándome luz y esperanza e insuflándome aliento, contribuyendo desde/con su implicación, esencia y acompañamiento, a que pudiera llegar a ser… ÉSTE QUE SOY.
A TOD@S EST@S, mi más sincera GRATITUD y RECONOCIMIENTO.
Pero, sobre todo a ti, HIJA MÍA, referente y luz de mi vida.

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