viernes, 5 de mayo de 2017

Reflexiones en una tarde de PRIMAVERA por Bartolomé Martínez Terencio

Para descubrir nuevas tierras debemos estar dispuestos a perder de vista la costa por un muy largo tiempo (Andre Gide).




  En la PISTA de la vida suena música variada (bachata, soul, rap, heavy metal, clásica, balada, house, country, tango…), puede escucharse “color esperanza” o “corazón partío” y se pueden bailar, cantar o escuchar, todas estas melodías, ritmos y estilos musicales, solos (solista), en pareja (dueto) o grupalmente (orquesta).
“La VIDA tiene todos los colores y sonidos”.
  En ocasiones, pasamos por circunstancias “difíciles e inesperadas”, lo que genera que tengamos que afrontar “duelos”, que siempre son individuales-personales y conllevan un ejercicio de “reflexión interior”. Lo realmente importante no es la persona o situación que los pudo originar, sino cómo transitamos y salimos de ellos, para seguir afrontando el “cambio” y orientando nuestra NUEVA vida. Los “duelos” deben ser transformadores, sin epitafios y sí con celebración final. Duelo y “crecimiento-aprendizaje experiencial–renacimiento-redefinición” van unidos.
“Los corazones más bellos son los que están llenos de cicatrices por las múltiples y diversas experiencias vividas (están/son muy vivos y vívidos) y NO los que se mantienen sin imperfecciones o heridas, porque nunca han arriesgado en la vida o en el amor”.
  El “DUELO”, en cualquier crisis, puede retrasar o estancar nuestro Desarrollo Personal, si esperamos o necesitamos, por “dependencia” emocional, que nos acompañen otr@s, en ese “tránsito” o viaje sanador. Estos “procesos” siempre son “personales”. Podremos crecer junto o conjuntamente con otr@s, pero no podemos parar el reloj del tiempo para esperar a otr@s y que ést@s lleven o marquen nuestro paso; los “latidos” vitales son individuales, aunque, en ciertas ocasiones, puedan “acompasar” su ritmo con otr@s.
“A veces, somos archipiélagos y en otros momentos, necesitamos ser islas”.
  Las DEPENDENCIAS, nuestras o las de los otr@s respecto a nosotr@s, no son ni deseables ni funcionalmente buenas, porque sólo consiguen lastrar nuestro “vuelo” o estancar el de los demás. Cada un@ debe crear sus propias alas y tod@s debemos ser libres en nuestros diferentes e idiosincráticos “cielos”.
  Sólo y únicamente, desde el respeto y la libertad madura, con gran sinergia, podrá generarse proyectos vitales en plenitud y equilibradamente compartidos: “a mayor similitud y cercanía empática más posibilidad de consolidación y éxito de los mismos”.
  La vida es elegir y tomar decisiones. Hay que dejar fluir para que pueda acontecer, sabiendo diferenciar entre ser o simplemente estar. Y además, es mejor ser siempre proactivo, mostrando iniciativa, y no simplemente reactivo. Sólo cambiamos si queremos cambiar y debemos hacerlo por nosotr@s mism@s.
“Podemos vivir la aventura activa de la Odisea del Héroe/Heroína o la pasiva agonía y lento auto-martirio del que decide morir en vida.
¿Qué eliges tú…?”
  Nunca renunciemos a “conquistar” nuestros tiempos y espacios propios, hagamos camino cada día, para no perder el horizonte de nuestros sueños. La vida es AHORA, nunca debemos resignarnos o acomodarnos, porque “nos configuramos cada día y nos construimos continuamente”.
  Abramos los ojos, pero expandamos sobre todo la mente y el corazón: “mirando en un@ mism@”, porque se cambia desde “dentro”. ¡Luchemos por alcanzar nuestra mejor versión!
Sigamos buscándonos SIEMPRE…

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