Desde mi experiencia y perspectiva, los seres humanos que tenemos la fortuna o el acierto de vivir de sin tener que preoucparnos por sobrevivir, desdencadenamos dos miedos.
Uno de ellos se suele decir que es un miedo universal. Se trata del miedo a morir. Personalmente discrepo de que sea un miedo inherente a la naturaleza humana. Creo que a lo largo de la historia y en el tiempo presente podemos encontrar abundantes ejemplos de personas que no han tenido miedo a morir, incluso más aún, de lo que tenían miedo era de no vivir bien antes que morir.
Consecuentemente el miedo a morir que podemos tener hoy en día puede venir provocado probablemente por cuestiones sociales. Somos una sociedad que huye de todo tipo de sufrimiento, de reflexionar sobre la muerte... en fin, si tenemos miedo a la muerte de manera generalizada hoy en día en nuestra sociedad es sencillamente porque hemos rechazado las aproximaciones a ella. La muerte siempre ha requerrido una respuesta y un sentido por nuestra parte, pero, eso no supone que se tenga que hacer desde el miedo.
El segundo miedo, para mí más sútil pero más profundo, es el miedo a mejorar. Dicho así puede sonar extraño. Pero concluyo, después de hablar con mucha gente e intentar colaborar en su desarrollo, que ese miedo nos cala mucho más de lo que podría parecer. Vayamos por partes. Nosotros somos una identidad (forjada con influencias sociales y decisiones personales) y nos acostubramos a ella en nuestra interacción con los otros y con nosotros mismos.
Cuando se nos propone mejorar, tenemos que dejar atrás quiénes somos. Y, aventurarnos a una nueva identidad nos da miedo. Solemos preferir el confort, aunque sea negativo, de lo conocido, la seguridad de saber lo que los demás pueden esperar de mí. En definitiva, seguir con nuestras costumbres. En el fondo, se podría hablar de "obstinación vital".
Ser conscientes de estos miedos, si es nuestro caso, es el primer paso para aprender a convivir con ellos, y, de este modo, encontrar las claves para poderlos superar. Sabremos que lo hemos logrado, si dejamos sencillamente de tener miedo.

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