martes, 20 de julio de 2021

¿Cómo te llevo?

 ¿Cómo puedo llevarte conmigo cuando no estás conmigo? ¿Acaso no tocar nada, congelar falsamente el tiempo es el mejor respeto que puedo ofrecerte? ¿Debo dejar todo igual confundiendo que ese recuerdo eres tú?

¿Y qué hare cuándo las cosas se estropeen? ¿Acumularlas? ¿Amontonar los restos porque te acompañaron? Haciendo así las cosas, ¿no corro el peligro de desconectarme de ti y apegarme a los espejismos de tu apariencia?

¿Llevarte conmigo es cargar con tus cosas o sentir/construir tu presencia? Si las cosas y sus significados no me lleva a vivirte, ¿para qué las quiero? y, si te tengo presente todavía más pregunta: ¿Qué sentido tiene mantenerlas en su decadencia?

Si quiero llevarte a ti a través de los vestigios de lo que te gustaba y de lo que te caracterizaba tengo que hacerlo nuestro. Parto de tu base para llegar a mi realización. Todo va cambiando. Decidamos, al menos, hacia dónde debe ir lo modificado.

¿Qué es lo esencial y lo accesorio? Lo esencial es lo que vivo gracias a ti. Lo accesorio puede variar, es más, para mantener lo esencial, que no queremos olvidar, es preciso que lo accesorio cambie... y mucho, aunque siempre en la dirección adecuada. 

Sin hacer nada, todo cambia. Las cosas tienden a fluir y, con nuestros ojos y tiempo limitados, sólo somos capaces de ver su decadencia. Hay que transformarlas para que sigan fieles a su propósito. Todo cambiará, pero, se captará de modo diferente. 

Si somo fieles a la memoria, a la conexión, al núcleo de lo valioso, esos cambios ayudarán a desarrollar lo esencial. La alternativa es abandonar las cosas, porque dejarán de adaptarse a nuestras necesidades. 

En lugar de anclarnos en el pasado que tiraniza al futuro por su inmovilismo, ensalcemos el futuro que glorifica el pasado y genera tradiciones. Tradiciones de amor que, para mantenerse, deben estar cambiando siempre. 


Audio ¿Cómo te llevo?



martes, 22 de junio de 2021

Excusas para seguir con excusas

He estado pensando y profundizando estos días y, creo que con el título, ya está dicho todo. Las excusas por definición son parches cobardes de miedos diversos. Ya no hay más que añadir, pero, vamos a procurar complementarlo. 

Las excusas nos ponen al borde de un abismo inexistente. La dicotomía está servida y la frustración también. Por un lado, queremos que el mundo, lo que no soy yo, sea un fiel reflejo de nuestra voluntad, como no lo conseguiremos, emergen los icebergs de las excusas. 

Nuestra mente genera proyectos e ilusiones sin tiempo, condenados al fracaso más pronto que tarde, y, no cumplirlo genera un prisma de enfados y enojos hacia afuera, y de soledad y tristeza hacia dentro... Ya estamos derrotados. 

Importa mucho enfadarse para no agradecer. La ira son los nubarrones que tapa el sol de la concordia. La mente también busca aislarse y hundirse, así, no aspiramos a nada, sólo a resignación. La mente, cuanto más cae, a más aspira y menos acepta. 

Y, entonces, empieza la letanía de las excusas. Hay de todos los colores y sabores. Todas pretenden seguir generando tensión, arrepentimiento... ensalzar nuestro ciego fariseísmo para envenenar nuestra convivencia... cayendo en el pozo, seguimos cavando. 

Hasta aquí, hemos explorado el primer camino de la dicotomía, pero hay otro. Probablemente, seguido por grandes maestros y maestras de la vida. En lugar de estrellarnos ajustando el mundo a nuestra voluntad, se trata de derrotar-nos. La viceversa. 

Limitemos nuestra voluntad y emociones. Dejemos a un lado el "yo quiero", "tuya es la culpa", "él/ella no me apoyan", "nosotros somos caóticos", "vosotros el enemigo a batir" y "ellos/ellas los ignorantes que no saben que lo son"... haciendo esto, me vacío de mí mismo. 

No exijamos nuestras proyecciones. Dejemos ¡ya! nuestras excusas. Simplemente y complejamente es quitar las piedras del dique para que el agua fluya. Ya no buscaré cambiar, SÓLO SER YO, más centrado, más sereno, más entero, más...


Excusas para seguir con excusas

jueves, 28 de enero de 2021

ESTACIONES VITALES

Una de las mayores esclavitudes es querer que siempre todo sea lo mismo. Cuando encuentro/descubro/creo buenos hábitos/acciones/actitudes/reflexiones... al día siguiente toca luchar contra las adversidades para mantenerse.


Si este esquema lo ampliamos a un año, todos los días deberían ser iguales: lucha infatigable para mantenerme en mi fortaleza de sentirme "bien". Pero, este ideal, este error en el que soy, conlleva grandes pérdidas, especialmente por convencerse de hacer lo correcto. 


¿Acaso el verano es el invierno? Entonces, ¿Por qué pretendo hacer lo mismo en una época que en otra? Eso me distrae sobre que soy siempre: cuando consigo "cumplir" con lo planificado y cuando no lo consigo. De nuevo, la tiranía del hacer, bloquea la alegría de ser.


Nuestra mente proyecta sin tener en cuenta el tiempo y, esta "huella de la divinidad" nos convierte en "bestias", cuando la enfocamos a la frustración por no lograr el objetivo. Entonces, somos decepciones siguiendo órdenes equivocadas de manera equivocada. Y, además, para rematar, con fariseísmo. 


Está bien planificar, proyectar, proponer, criticar y diseñar, pero, como plato de segunda, como sugerencia. Reducir, valorar, apreciar nuestra vida a ello es la opción más insegura para ser, que es lo mismo que para dejar de ser feliz. A veces, cuando más resultados consigo, más me he perdido.


¿No podemos aceptar antes de empezar que la vida está en la intensidad con que hacemos y no en el resultado del hacer? ¿Sólo disfruta quien logra "grandes" resultados? ¿Tan difícil es sustituir un "debería" por un "podría"? ¿Tan vacíos estamos que no podemos parar a encontrarnos?


Habrá momentos de grandes desarrollos y de menos. En unos instantes la creatividad nos llevará a triunfar y en otros a fracasar a los ojos de los resultados. Tendremos etapas de gran reputación y otras con menos. Hay días con sol y otros con lluvia. En todo, soy...


En todo soy. Cuando puedo más y cuando puedo menos. ¿No lo consigo? Aprendo o me olvido, pero sigo siendo. ¿Lo consigo? Aprendo o me olvido, pero sigo siendo. ¿Qué más da? En el sueño eterno, sólo cabe amor eterno... ese quizás es el único resultado, y sin el quizás...


Abrazaré las estaciones, los cambios de posibilidades, no necesariamente sonriendo, pero sí alegre por ser y disfrutar en mi error... Sin acertar, también soy. 

Estaciones vitales