viernes, 25 de noviembre de 2016

ENTUSIASMO ARREBATADO


Después de una traición es muy difícil seguir amando. Se enfría todo el calor del amor desde el vacío que se va sintiendo. Y, con toda ausencia de positiva emoción, suelen aparecen dos caminos a seguir
Uno es el del bloqueo, soportando el pasado anulando todo presente y futuro.
El otro es enraizarse más en la creencia del amor y aceptar las pérdidas vitales.

Las lágrimas de un mundo mejor van regando el mundo posible. Se convive con la decepción de saber que las cosas podrían haber sido de otro modo.
Y, sin embargo, toca redimir el presente desde lo que se puede.
Se impone el cambio de la sonrisa del padre que acoge por la del hermano mayor siempre vigilante.


Las lágrimas de un mundo mejor. Miguel LLofríu


Radicalizarse inaugurando la era sin descanso, pues toda debilidad será semilla de destrucción.
Pensar que no se puede parar, a lo sumo, bajar el ritmo.
Llorar por el regazo de paz que se empezaba a vivir y ya nunca volverá.

Reconocer que se rompió la trayectoria y aceptar de compañero de viaje el miedo.
Miedo a volver a sentirse traicionado.
Miedo a que el corazón se vuelva a romper.
Miedo a que nos hagan daño por confiar.
Y eso se transforma en ojos de guardián que no quiere empatía, ni pide comodidad. Sólo cumplir su misión, aunque esta vez sin cruzar las miradas, sin la complicidad del alma

Saber que si esta actitud se torna en carácter, seremos doblemente derrotados.
La primera vez por la traición,
La segunda por lo que nos cambió.

superación engaño. Miguel Llofríu



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